lunes, 11 de octubre de 2010

EL DESPLAZAMIENTO
Desde hace varios lustros, por causas como el conflicto armado interno, el narcotráfico, la acción de los grupos armados ilegales y otros factores generadores de violencia se presenta en Colombia el grave fenómeno social, político y económico conocido como Desplazamiento Forzado.

Esta dolorosa y cruel realidad obligó al Legislador a tipificar como Delito la conducta de los violentos que determinan el desarraigo de grupos poblacionales, familias e individuos que se ven obligados a dejar su terruño para salir a buscar refugio y oportunidades de vida en otros lugares del país. Artículo 180 del Código Penal.

El desplazado es compelido a salir presuroso  con  su familia de la Vereda, del caserío y de la parroquia y donde nació, creció y  se formó. De donde están sus ancestros, de donde están enterrados sus muertos y donde estableció su familia.

Cuando llegan los agentes de la muerte, todo queda abandonado los cultivos, los animales, los enseres, ¡todo¡. Lo conseguido con el trabajo tesonero y  honesto queda a expensas de los opresores o de los delincuentes comunes. No son únicamente los bienes materiales como medio de subsistencia; su proyecto de vida se trunca, su mundo afectivo se rompe, su paz espiritual se trastorna. Triste e inhumana es la condición del desplazado que deambula por las ciudades unas veces pidiendo limosna, otras veces delinquiendo por necesidad o por maldad; siempre esperando mas y mas ayuda del Estado.

Nuestra capital Ibagué, es la mayor receptora de desplazados entre las ciudades intermedias; provenientes de algunos municipios del Tolima y muchos más de otros municipios y departamentos; es permanente la riada que ingresa a la ciudad musical en procura de alimento, vestuario y un rincón para guarecerse.

Ibagué, ubicado en al corazón de Colombia es el destino preferido por los desplazados de la violencia y también por los vividores que aprovechando tales circunstancias se hacen pasar por victimas para obtener ayudas y dadivas de las instituciones del Estado. Por su ubicación geográfica, por la hospitalidad de sus gentes y por que como lo decimos orgullosamente: Es el mejor vívidero del mundo; Ibagué está sufriendo como ninguna otra ciudad las consecuencias de esta cruda realidad.

El arribo constante de familias desplazadas, implica nueva demanda de espacios vitales, mayor cobertura de servicios públicos y nuevos recursos para la seguridad ciudadana. Nuestra capital nunca ha estado preparada para asimilar a esta advenediza población y por lo tanto se han agudizado la problemática de desempleo, ocupación del espacio público, suministro de ayuda humanitaria y se han incrementado desmesuradamente los índices delincuenciales.

Esta realidad social que se ha convertido en un verdadero flagelo deberá ser tenida en cuenta por quienes aspiran a regir los destinos del Municipio de Ibagué y del departamento del Tolima; los candidatos si son responsables y si son serias sus propuestas; tendrán que contemplar en sus programas de gobierno alternativas de solución para las consecuencias desastrosas que el desplazamiento forzado produce en nuestra querida ciudad.